Ablandar pechuga de pollo

Blandas, suaves, tiernas, jugosas: son características que definen a una buena carne, en especial cuando se trata de pechugas de pollo, pieza del ave de corral muy solicitada en la preparación de diferentes platos.

Normalmente, las pechugas son partes blandas del pollo; no es una carne que exija mucho trabajo, aunque sí algo de cuidado. La sobreexposición a la cocción puede resecarlas, dando como resultado un platillo poco apetecible.

Ya de por sí, la pechuga termina siendo la parte más seca una vez que hemos cocido el pollo; ello se debe a que esta pieza del ave es una carne bastante magra y debido a su grosor, requiere más tiempo de cocción.

¿Cómo ablandar las pechugas de pollo?

En ocasiones, dependiendo del tipo de receta culinaria a preparar, es necesario ablandar la pechuga de pollo bajo ciertos procesos que la tornan más delicada de lo que habitualmente es.

Hay diversas preparaciones de origen asiático cuya base puede ser pasta o arroz frito. Además de los vegetales que solemos encontrar en ellas, son inconfundibles los finos trozos de pechuga de pollo, de suavidad incomparable.

Podemos valernos de métodos bastante simples para emular el arte culinario asiático y suavizar la pechuga de pollo, para preparar en nuestras casas comidas tan deliciosas como las que solemos encontrar en los restaurantes chinos.

a. Empecemos por los recursos necesarios:

  • Pechugas de pollo.
  • Papel especial para hornear.
  • Una tabla de cortar.
  • Mazo de ablandar carne.
  • Bolsas plásticas de las de cierre hermético.
  • Bicarbonato de sodio (una cucharadita por cada pechuga a ablandar).
  • Un colador.
  • Repasador o toallas de papel.

Ablandar las pechugas requiere de muy poco tiempo; sin embargo, si deseamos una carne de textura más jugosa y apetecible, podemos extender el tiempo estipulado para el proceso.

Este método es aplicable no solo a las pechugas; puede ser usado cada vez que vayamos a cocer un trozo de carne que resulte dura o seca. El bicarbonato actúa rompiendo las fibras musculares duras y rígidas.

b. Procedimiento:

  1. Cortamos tantos trozos de papel para hornear como pechugas tengamos para ablandar.
  2. Envolvemos cada pechuga en un trozo de papel para hornear.
  3. Sobre la tabla de cortar, golpeamos cada pieza de pechuga envuelta con el mazo de ablandar hasta lograr llevarla a un punto en que quede tierna, suave.
  4. Cuidamos de no sobrepasarnos en este proceso, puesto que pueden resultarnos piezas extremadamente delgadas, fáciles de romperse.
  5. Para lograr obtener pechugas de pollo más tiernas y con mayor suavidad, las colocamos en bolsas plásticas herméticas y agregamos una cucharadita de bicarbonato en cada bolsa.
  6. Para cubrir toda la pechuga con el bicarbonato, agitamos fuertemente la bolsa plástica hasta comprobar que toda la pieza de carne ha sido cubierta por el polvo.
  7. Se llevan las bolsas conteniendo las pechugas al refrigerador y dejamos transcurrir 20 minutos, tiempo suficiente para que el bicarbonato suavice las fibras más duras.
  8. Transcurrido el tiempo del pollo en el refrigerador, lo pasamos de las bolsas a un colador y enjuagamos con agua fría hasta eliminar cualquier partícula de bicarbonato.
  9. Dejamos escurrir y terminamos de secar las pechugas con una toalla de papel.
  10. Cortamos las pechugas en tamaños acordes con nuestros gustos o necesidades impuestas por la receta a preparar.

De esta manera, las pechugas de pollo ablandadas estarán listas para ser usadas en nuestra receta asiática preferida.

Obtener pechugas de pollo suaves y con mucho sabor

a. Marinando las pechugas:

Cualquier carne, de ave, carne roja o pez, adquiere mucho más sabor cuando se somete a un proceso de marinado. Se comienza machacando un poco la pechuga con un mazo; una vez que ha sido machacada, se procede a:

  1. Preparar una salsa a base de limón, miel y mostaza para marinar las pechugas.
  2. En un recipiente profundo, preferiblemente de vidrio, se agrega un poco de la salsa.
  3. Si es mucha la cantidad de pechugas, se  pueden ir colocando por capas: una de salsa, otra de pechuga, terminando siempre con una capa de salsa encima de la última de pollo.
  4. Se lleva al refrigerador y se deja marinar durante 15 minutos, tiempo más que suficiente para que la pechuga se suavice y además absorba los sabores combinados de la salsa.

b. Cocinando las pechugas:

Transcurridos los 15 minutos del marinado se procede a cocinar las pechugas de pollo:

  1. En una sartén, puesto en la cocina a llama alta, se añade un poco de aceite vegetal.
  2. Una vez que el aceite esté bien caliente, se sellan las pechugas por ambos lados.
  3. Se baja la intensidad del fuego, se tapa la sartén y se cuecen las pechugas a llama media durante 10 minutos.

c. Otra manera de marinar pechugas de pollo es usando papaya. Una vez listas:

  1. Cortamos la papaya en trozos y la licuamos con todo y semillas.
  2. Se coloca en un recipiente un poco del puré de papaya obtenido.
  3. Se dispone una capa de pechugas y se siguen alternando hasta que a la última capa de pollo se le coloca encima una de puré.
  4. Se refrigeran durante 15 minutos; se sacan y se lavan muy bien, sin dejar trazas de papaya, quedando listas para cualquier preparación.

Ventajas y desventajas de la pechuga de pollo

La pechuga de pollo tiene elementos que la favorecen y otros que la desfavorecen. Entre sus ventajas, podemos decir que además de ser una carne rica en proteínas, también lo es baja en grasas.

Lo fácil que puede resultar preparar pechugas de pollo la hace indicada e indispensable en recetas de todo tipo, incluidas aquellas apegadas a regímenes nutricionales y dietas para mantener o perder peso.

Pese a sus bondades, la pechuga de pollo exige el conocimiento necesario y una cuidadosa preparación, sin lo cual puede perder mucha humedad y resultar dura al contraer en exceso las fibras musculares.

Esto hace que sea una parte del pollo que resulte de poco agrado para muchas personas, que se decantan por otras piezas como los muslos o las alas del animal.

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