Ablandar plástico

La producción de plástico crece exponencialmente año tras año, lo que ha ocasionado una verdadera inundación de este relativamente reciente material, provocando en ocasiones calamidades ambientales.

El plástico, desde su aparición, ha desplazado a un sinfín de materiales de los que dependía el ser humano para su supervivencia: madera, marfil, metales, vidrio, tejidos y hasta los diamantes, han sido dejados a un lado por su causa.

Si en la historia de la humanidad hubo una Edad de Piedra, luego una Edad de los Metales, la era que vivimos quizás algún día llegará a ser considerada como la Edad de los Plásticos.

Plasticidad, la palabra de donde deriva el nombre ‘plástico’, se refiere a la cualidad de ciertos cuerpos para deformarse, no romperse y volver a su forma inicial. Pero bajo ciertas condiciones, hay plásticos sólidos y quebradizos.

Para ablandar plástico, es necesario conocer su naturaleza y sus tipos. El plástico es un material que admite un infinito número de aplicaciones; por lo que permite resolver diversas situaciones y cubrir muchas necesidades.

La constitución del plástico se debe a una extensa variedad de compuestos orgánicos, de naturaleza sintética o semisintética, que le otorgan maleabilidad y a nosotros nos deja la posibilidad de crear, por moldeo, objetos sólidos.

Esta misma maleabilidad o plasticidad, hace posible ablandarlo por diversos métodos, lo que a su vez consiente el reciclado de cierto tipo de objetos elaborados en plástico.

¿Cómo ablandar plásticos?

La necesidad de ablandar plástico es impulsada básicamente por dos objetivos:

1- Darle forma o moldear el plástico.

Veamos con un ejemplo cómo actuar en el primero de los casos: darle forma a un objeto plástico; para esta situación específica, moldear un  tubo de PVC (cloruro de polivinilo). Se requerirá de:

  • Agua.
  • Botella rociadora.
  • Guantes de seguridad.
  • Marcador.
  • Pistola de calor.
  • Tubo o conducto plástico, del tipo PVC.

Al hacer una instalación eléctrica, para proteger los cables conductores de electricidad, tenemos que optar por tubos metálicos o por tubos plásticos; cada uno con sus ventajas y desventajas.

Si elegimos el tubo plástico, este será del tipo PVC, que admite ángulos más agudos que los que se pueden lograr con sus similares de metal. Claro que todo tiene que ver también con la práctica y la experiencia que tengamos en ello.

Para lograr las curvaturas deseadas en el tubo, antes hay que ablandarlo, suavizarlo; de lo contrario, será muy difícil que podamos hacerlo. Teniendo a la mano las herramientas adecuadas, el proceso se simplifica.

En el mercado especializado existen diversos utensilios que facilitan la tarea de doblar un tubo PVC y girarlo en todas las formas posibles, siempre acordes con las necesidades impuestas por el trabajo que estamos haciendo.

Procedemos de acuerdo con los siguientes pasos:

  • Marcamos en el conducto plástico los lugares en los que habrán de realizarse los dobleces o curvaturas.
  • Calculamos el ángulo que debe tener cada doblez o curvatura de nuestro conducto PVC, de tal manera que una vez doblado o curvado se ajuste al sitio en el cual será colocado.
  • Conectamos la pistola de calor, tomando en consideración la temperatura y el tiempo que puede permanecer esta herramienta funcionando de manera continua.
  • Para evitar quemaduras en las manos, nos ponemos guantes de protección, dado que el tubo puede alcanzar altas temperaturas en los puntos a doblar.
  • Procuramos mantener la pistola de calor a unos cuantos centímetros del tubo PVC cada vez que calentemos uno de los puntos marcados.
  • En tanto lo estemos calentando, hacemos girar el conducto plástico, de tal manera que el calentamiento se realice uniformemente.
  • Una vez que el tubo se ha ablandado, hacemos la curvatura o doblez acorde con el sitio en el que será colocado y aplicamos agua fría con la botella rociadora.
  • Al enfriarse, el tubo mantendrá la curva que le hayamos dado.

2- Reciclar objetos elaborados en plástico.

Existen dos tipos de plásticos:

  1. Los termoestables.
  2. Los termoplásticos.

Los termoestables  se caracterizan por ser no reciclables. Una vez que se les da forma, la mantienen permanentemente y se hacen imposibles de ablandar, lo que torna difícil su reciclaje.

Ejemplos de plásticos termoestables los hallamos en muebles, carcasas para monitores de computadoras y platos, clasificados como objetos durables, reutilizables; pero no reciclables.

El otro grupo, el de los termoplásticos, son sensibles a dos elementos: pueden ser ablandados exponiéndolos al calor o a la presión; sin embargo, sometidos al calor, cuando se enfrían, se vuelven objetos duros, sólidos.

En nuestros hogares, podemos seleccionar y separar algunos de los objetos fabricados con termoplásticos para su posterior reciclaje. Por ejemplo, en un cesto podemos colocar:

  • Termoplásticos no contaminados con sustancias tóxicas: botellas de agua, de gaseosas, de cerveza.
  • Termoplásticos contaminados con sustancias que pudieran resultar tóxicas: botellas de enjuagues, de cloro, de champú, de limpiadores y desinfectantes.
  • Bolsas elaboradas con termoplásticos.

Derretir botellas plásticas para decorar el hogar

Antes de deshacernos de las botellas plásticas, sería ideal pensar en la forma de aprovechar este recurso para convertirlo en objetos utilitarios o decorativos, dándoles nueva vida y disminuyendo la contaminación ambiental.

Como ya se dijo, los objetos elaborados con termoplásticos son reciclables y usando los moldes adecuados, puede dársele infinitas formas en las que el límite lo imponen la imaginación y la creatividad que pongamos en ello.

Derretir las botellas plásticas es bastante sencillo, aunque existen muchas maneras para hacerlo. He aquí una forma de hacerlo:

  • Se cortan las botellas plásticas en pequeños trozos.
  • Se coloca la mayor cantidad posible de trozos en una olla metálica.
  • Nunca llevamos la olla directamente sobre el fuego; en su lugar, la dejamos en el horno de nuestra cocina.
  • Ponemos el horno a una temperatura inicial de 120° C; horneamos durante 4 minutos, al término de los cuales aumentamos el calor 4° C más.
  • Gradualmente, vamos incrementando la temperatura del horno 4° C cada 4 minutos, hasta observar que los trozos de plástico se han derretido completamente.

Nuestra imaginación y los moldes de que dispongamos harán el resto del trabajo.

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