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Ablandar Queso muy Duro

Ablandar queso muy duro

Desde tiempos muy remotos, tal vez desde hace unos 7.000 años, el queso ha formado parte de la dieta del ser humano, tornándose compañero inseparable de algunos platos e ingrediente imprescindible en ciertas preparaciones.

¿Una pizza sin queso? Podrán decir lo que quieran quienes se oponen a su presencia en este delicioso sustento; pero la textura, el sabor, el aspecto y el aroma al mezclarse con el resto de los ingredientes, se tornan incomparables.

QUESO CORTADO SEMI DURO

A pesar de todas las bondades que el queso pueda obsequiarnos, tanto desde el punto de vista culinario como desde el nutricional, lamentablemente este alimento está condenado a ser castigado ‘muy duramente’ por el tiempo.

El queso tiende a endurecerse, aspecto en el que influyen tanto el tiempo transcurrido desde su elaboración como la forma de almacenarlo en el lugar donde es producido o de guardarlo en nuestros hogares.

Se puede ablandar queso muy duro; hay diferentes formas de hacerlo, dependiendo del tipo de queso de que se trate. Hay quesos que pueden ser ablandados con solo dejarlos remojar un par de horas en leche, en la nevera. 

Las propuestas para suavizar un queso endurecido pasan también por una toalla de papel o de tela, remojadas en vino blanco. Se cubre con ella el trozo que vamos a ablandar; luego de algunas horas, habrá recuperado su blandura.

Hay quienes recurren al calor para lograr doblegar la resistencia que pone un queso endurecido a ser cortado o rallado. Proponen agua o leche tibias o el dispositivo favorito de muchas amas de casa: el horno de microondas.

Ablandar queso muy duro, paso a paso

Para ablandar un queso muy duro, proponemos algunos de los métodos ya anunciados: remojado en leche, cubiertos con toallas de papel o tela empapadas en vino blanco, sumergido en agua o leche tibia y el microondas.

Tomemos en consideración, también, el tamaño del trozo de queso cuya dureza queremos atenuar. No es posible pensar que por cualquiera de estos procedimientos vamos a reblandecer porciones muy grandes.

Otro aspecto a tener en cuenta es la textura o cuerpo de nuestro derivado lácteo. Aún endurecidos, no tienen la misma textura un queso manchego español de leche de oveja y uno semi maduro como el Gouda.

  1. Remojado en leche:
  • Si la porción de queso es muy grande, lo mejor es rebajar su tamaño para que la leche pueda penetrar el fragmento lo más profundamente posible.
  • Al ser un queso muy duro, posiblemente no servirá un cuchillo para cortarlo; por lo que lo mejor que podemos hacer es trocear en porciones adecuadas.
  • En un recipiente, con tapa o sin ella, disponemos una cantidad de leche suficiente para cubrir totalmente el queso.
  • Colocamos los pedazos de queso en el recipiente (si queremos, podemos taparlo), que contiene la leche y lo llevamos al refrigerador donde lo dejaremos un mínimo de 2 horas. 
  • Si se desea un queso más tierno, se puede dejar remojar por mucho más tiempo; siempre dentro del refrigerador.
  1. Cubierto con toallas de papel o de tela empapadas en vino blanco:
  • Se sugiere seguir las recomendaciones que se dieron en el apartado anterior: tratándose de una porción grande de queso muy duro, lo mejor es trocearlo para evitar accidentes al tratar de cortarlo con cuchillo.
  • Se empapan en vino blanco las toallas que vayamos a utilizar.
  • Envolvemos muy bien las fracciones de queso con las toallas humedecidas en el vino blanco.
  • Colocamos el queso en un recipiente con tapa y lo llevamos a la nevera por espacio de 2 horas. Siempre dependerá del tamaño que hayamos asignado a las porciones fragmentadas de queso.
  • En caso de que notemos que persiste la dureza, podemos dejar el queso un tiempo más, remojando nuevamente las toallas con algo de vino blanco.
  1. Sumergido en agua o en leche tibia:

Para llevar a cabo esta técnica, una vez que tenemos los trozos de queso, podemos proceder de 2 formas:

  1. Primera forma:
  • En una olla adecuada a la cantidad de nuestro queso, ponemos tibiar la leche o el agua que vamos a utilizar para ablandarlo.
  • Cuando el líquido está tibio, lo retiramos del fuego y sumergimos en él los trozos de queso y los dejamos durante algunos minutos.
  • Podemos ir palpando la textura que ha adquirido el queso y lo retiramos del líquido caliente cuando tenga la textura que deseamos para consumirlo.
  1. Segunda forma:
  • En el mismo momento cuando ponemos calentar el líquido, agregamos los trozos de queso.
  • Cuando el líquido se ha calentado lo suficiente, lo retiramos del fuego y esperamos a que los trozos de queso se suavicen hasta quedar como los queremos para su consumición.
  1. Ablandar el queso muy duro en el microondas
  • Este método representa una forma bastante sencilla de lograr que un queso muy duro adquiera una textura similar a la de un queso recién salido de la quesera.
  • Troceamos el queso, en caso de que sea una porción grande del producto.
  • Procedemos a colocar al queso dentro del horno de microondas durante unos 10 segundos a un nivel de temperatura medio.
  • Transcurridos el tiempo señalado, retiramos nuestro queso inmediatamente del horno.

No siempre se logran los resultados, dicen algunos

Hay personas que llegan a quejarse, argumentando que estos métodos no son de fiar, pues no logran el cometido propuesto. Tal vez no han tomado en serio el hecho de que no todos los quesos son iguales.

Es posible, también, que al momento de querer ablandar una porción de queso, han pasado por alto las diversas condiciones que rigen para hacerlo con éxito y poder quedar satisfechos con los resultados.

Lo realmente cierto es que no podemos dar por perdido un queso que se nos haya endurecido en el refrigerador. Siempre habrá una forma de usarlo y los métodos que hemos propuesto resultan efectivos si se hacen correctamente.

Si queremos conservar la blandura del queso, debemos atender a la forma en que lo estamos almacenando y hacerlo de la manera debida. En este sentido, Internet te provee de mucha información al respecto.

Como siempre se ha dicho: “Es mejor prevenir que lamentar”

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