Ablandar zapatos

Ablandar zapatos

Ablandar zapatos es muy común. Los zapatos nuevos son incómodos, causan ampollas o dejan los pies doloridos, por eso debemos ablandarlos un poco antes para poder usarlos sin problemas, algunos zapatos son más duros que otros y algunos son más cómodos que otros.

 En este artículo te daremos una serie de consejos y trucos prácticos para que puedas ablandar tus zapatos y ponértelos sin miedo, algunos serán sencillos, otros complicados y otros serán muy raros, pero todos funcionan bien. Dependerá de ti escoger cual se te hace más cómodo o es más efectivo según el tipo de calzado que quieras ablandar.

Pie molesto por zapato duro – Ablanda tu zapato

Pie molesto por zapato duro ablanda tus zapatos

Consejos básicos

Lo primero que debes tener en cuenta es que los zapatos nuevos son incómodos, no debes usarlos por un tiempo prolongado recién los sacas de la caja, lo mejor es ir amoldándolos de a poco a tu pie para que se hagan más cómodos.

Elige la talla adecuada, sé que parece obvio pero son muchos los que eligen mal la talla, esto es importante porque no podrás arreglar este problema más adelante. Así que para ablandar tus zapatos el primer paso es comprar la talla correcta.

Recuerda que una talla chica puede causarte ampollas y callos, estos problemas no solo son estéticos sino que pueden llegar a ser perjudiciales para tu salud.

También, si puedes, escoge un modelo de zapato más cómodo, que este fabricado con materiales más suaves y flexibles que permitan la adecuada transpiración de tus pies.

Otro punto que tienes que tener claro es que dependiendo del tipo de zapato algunos trucos son recomendables y otros no, esto dependerá del material, la dureza del mismo, que tan resistente es al agua y demás factores que tendrás que tener en cuenta.

Ablandar zapatos zapatillas

Ablandar zapatos - pies y zapatillas negras y descalzo un pie

Ablandar zapatos por uso

Un zapato recién sacado de la caja es muy incómodo y puede causar ampollas, algo que puedes hacer para ablandar tu calzado es usarlo en pequeños periodos de tiempo.

Para empezar deberás colocarte un par de calcetines gruesos, si no tienes puedes ponerte dos pares de calcetines finos. Esto lo haremos con la finalidad de proteger nuestros pies y evitar las ampollas.

Una vez tengas los calcetines procede a ponerte los zapatos, quizá tengas que hacer un poco de esfuerzo pero esto es bueno, así el zapato irá cediendo y se irá expandiendo poco a poco.

Una vez te hayas encajado los zapatos comienza a moverte, camina un poco, mueve los dedos, sujétate en la punta de los pies, no bastará con quedarte sentado en frente del computador. Esto por un par de horas, no te excedas mucho y si te comienzas a sentir dolorido quítate los zapatos y lo vuelves a intentar más tarde.

Este proceso lo deberás repetir algunas veces aumentando el tiempo que te dejas los zapatos puestos, pronto éstos se amoldarán a tu pie y se te hará más cómodo llevarlos puestos.

Aplicando calor

Para este truco de nuevo tendrás que hacer uso de un par de calcetines gruesos para proteger tus pies, una vez los tengas cálzate los zapatos, esta vez es necesario que los sientas ajustados, de esta forma se expandirán con el calor.

Este truco es especialmente recomendable para zapatos de cuero. Una vez los tengas puesto procede a aplicarles calor con un secador de cabello, haz que el secador esté soplando calor durante al menos 30 segundos a las zonas del zapato que sientas que más te aprietan

Una vez hayas terminado con el secador procede a moverte un poco, dobla los dedos y demás. Lo importante es que no te quites los zapatos hasta que se hayan enfriado por completo, de otra manera interrumpes el proceso de expansión y tendrás que empezar todo de nuevo.

Si al terminar sigues notando zonas que aprietan, repite el procedimiento haciendo especial hincapié en dichas zonas, o prueba también repitiendo el proceso usando medias más gruesas. Quizá el zapato no estaba del todo ajustado.

Bolsas de hielo

El siguiente truco consiste en introducir dentro del zapato bolsas de agua y luego meter el zapato dentro del congelador, de esta manera conseguiremos que el zapato se expanda un poco.

Lo primero que debemos hacer es conseguir un par de bolsitas de plástico, de esas que cuentan con un cierre, asegúrate de que no quede aire dentro cuando la cierres, introdúcela en el zapato procurando cubrir todo el interior.

Una vez se haya hecho esto colocaremos nuestros zapatos en el congelador, así estamos aprovechando una propiedad que tiene el agua de expandirse cuando se congela, la presión será suficiente para ensanchar un poco nuestro calzado.

Usar agua caliente

Para el siguiente truco deberemos tomar algunas precauciones. Primero debemos haber usado nuestros zapatos un par de veces para que estén tan rígidos como un par nuevo, sacarles la plantilla para que no se arruine y cuidar que el agua no esté hirviendo ya que esto podría estropear el pegamento de algunos zapatos.

 Una vez hayamos cumplido todo esto podemos continuar. Llenamos un envase con agua caliente y sumergimos nuestros zapatos, no mucho tiempo porque podrías arruinar el zapato, ponlo solo 10 minutos y si aún lo sientes apretado, ponlo otros 10 minutos.

También puedes probar solo sumergiendo la zona que sientas que aprieta más, como el talón o la punta, de este modo evitaras comprometer todo el calzado.

Crema hidratante o humectante

Otro truco que podemos poner en práctica es usar un poco de crema hidratante o humectante, untar un poco sobre toda la superficie de nuestro zapato y dejando que actúe.

Lo más recomendable es que una vez hayas untado la crema sobre la superficie lo dejes en un lugar cálido durante toda la noche. A la mañana siguiente limpias con un poco de algodón tu zapato para ablandar y darle flexibilidad.

Doblarlo manualmente

También puedes probar tomando el asunto en tus manos, literalmente. Toma uno de tus zapatos y comienza a doblarlo en todas direcciones, hacia adelante, hacia atrás etcétera. Pero se precavido dependiendo del material de tu zapato, este podría arruinarse y quedar un poco maltratado.

Puedes probar mojando un poco tus zapatos antes de comenzar a doblarlo a fin de que esté un poco más flexible y poder moverlo más fácilmente.

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