Alimentos para ablandar las heces

El estre√Īimiento es un trastorno bastante com√ļn en nuestros d√≠as. En √©l inciden elementos como el sedentarismo, algunas enfermedades, medicamentos, estr√©s; pero uno de los m√°s relevantes tiene que ver con los factores diet√©ticos.

Una alimentación inadecuada es fuente de diversas enfermedades; el consumo de fibra es clave en la frecuencia y la facilidad con las que se pueda defecar y la comida de hoy no es precisamente la más estimulante en este sentido.

La urgencia con que vive el ser humano actual lo empuja al consumo de las llamadas comidas r√°pidas, basura o chatarra; ricas en grasas, sal, colorantes, condimentos y az√ļcares, pero carentes de fibra y verdaderos nutrientes.

Una alimentación que contribuye al buen tránsito intestinal está compuesta por ingredientes que estimulan la beneficiosa digestión, aportan los nutrientes y energía necesarios para el organismo y sus desechos se expulsan con facilidad.

Los alimentos para ablandar las heces deben formar parte de la ingesta diaria, integr√°ndose en un conjunto de elementos que provean comidas balanceadas, variadas y de mucho provecho para la salud intestinal en particular.

Son los mismos alimentos plenos de factores beneficiosos como proteínas, vitaminas, carbohidratos, minerales y cargados con la imprescindible fibra, de incuestionable provecho para la salud corporal en general.

¬ŅQu√© alimentos tomar para ablandar la heces?

Ante cualquier trastorno de salud, lo ideal es acudir a un profesional de la medicina quien, luego de los ex√°menes de rigor, habr√° de indicarnos la mejor manera de erradicar cualquier enfermedad que nos aqueje.

En aquellos casos en los que nuestro sistema digestivo se comporta de manera irregular y no logra expulsar los desechos producidos por la digesti√≥n de los alimentos, podemos probar alternativas antes de acudir  un m√©dico.

Tratándose de heces secas, duras, y cuyo proceso de expulsión se torna difícil y doloroso, podemos optar por implementar cambios en nuestro estilo de vida, entre los que se incluye el tipo de alimentos que consumimos a diario.

Los cambios asumidos incluirían los aspectos siguientes:

1. Hay alimentos que reblandecen nuestras heces

Prestemos atención a esta lista:

  • aceite de oliva
  • agua de mar
  • aguacate
  • avena en copos
  • chucrut
  • ciruela fresca
  • ciruela pasa
  • damasco
  • durazno
  • ensalada de verduras
  • espinaca
  • frambuesa
  • fresa
  • frijoles
  • guisantes
  • kiwi
  • manzana
  • pera

La lista pudiera hacerse interminable. Son innumerables los alimentos que pueden facilitarnos el tr√°nsito intestinal; sin embargo los mantenemos alejados de nuestra ingesta diaria sin tener cabal conciencia de sus beneficios.

2. Tomar m√°s agua puede ayudar

Tomar una razonable cantidad de agua al día puede ayudar a que nuestras heces se tornen más blandas con lo que, lógicamente, discurrirán más fácilmente a través del tubo intestinal.

Factores como la deshidratación pueden ocasionar que mientras los alimentos discurren por el aparato digestivo, nuestro organismo aproveche para extraer de ellos la humedad requerida para la expulsión posterior de sus desechos.

Hay signos que nos alertan de la falta de hidratación que sufrimos. Por ejemplo, podemos observar poco sudor corporal; también, solemos orinar con muy poca frecuencia y al hacerlo, nuestra orina resulta oscura o turbia.

Los dolores de cabeza, atribuidos en ocasiones a migra√Īas u otras afecciones, pueden estar indic√°ndonos simplemente que debemos beber m√°s agua. Estos dolores pueden estar acompa√Īados de mareos, fatiga y n√°useas.

La recomendación médica dispone 8 vasos de agua por día, equivalente a unos 2 litros de este líquido. Sin embargo, hay variables que pueden afectar el consumo: la temperatura ambiente y el tipo de actividades que desarrollemos.

3. Consumir m√°s fibra reduce nuestros problemas intestinales

Ciertos alimentos que podemos consumir cuentan con partes difíciles de procesar por nuestro sistema digestivo; son partes no digeribles. No obstante, aportan un gran beneficio: intervienen en la producción de heces más suaves.

Esas partes no asimilables de algunos alimentos, puesto que el organismo no las digiere, se constituyen también en la fibra necesaria para que el volumen de nuestras heces sea mayor, aunque fáciles de excretar.

La fibra se presenta en dos formas en los alimentos: como fibra soluble y como fibra insoluble. En contacto con el agua, la fibra soluble se disuelve y se transforma en algo parecido a un gel; la fibra insoluble no llega a disolverse.

El consumo m√≠nimo diario de fibra recomendado es de 25 a 30 mg; aunque la mayor√≠a de las personas ni siquiera se acercan a estos n√ļmeros.

Al consumir, por ejemplo, cebada, frutas cítricas, zanahorias, manzana, guisantes, avena, frijoles, maíz, duraznos o brócoli, estaremos incorporando a nuestro sistema digestivo una porción de fibra soluble.

La fibra insoluble es posible encontrarla en alimentos como: acelga, habichuelas, brócoli, coliflor, nueces, espinacas, uvas, semillas secas, harina de trigo integral, salvado de trigo, lechuga y repollo.

Como se puede apreciar, muchos de los alimentos enumerados contienen tanto fibra soluble como fibra insoluble; una ingesta variada, que incluya diferentes vegetales, frutas y granos, puede suplirnos de ambos tipos de fibra.

En tanto aumente nuestro consumo de agua, se hará más fácil la disolución de la fibra soluble contenida en los alimentos consumidos.

4. Derivados l√°cteos para una buena salud intestinal

Cuando oímos la palabra bacteria, tendemos a pensar de manera negativa. Invariablemente relacionamos esta expresión con enfermedades; nunca con nada provechoso para nuestro organismo.

No obstante, desconocemos que hay bacterias buenas, aliadas de nuestra salud, que manteniéndolas en correcto equilibrio, contribuyen con el sistema digestivo en el procesamiento de los alimentos en todas sus fases.

Desde que introducimos el trozo de alimento en nuestra boca e iniciamos el proceso de masticación, la insalivación incorpora bacterias que se emplean en la reducción y simplificación del bolo alimenticio formado.

Algunos derivados l√°cteos fermentados, como el yogur, se constituyen en cultivos vivos y mantienen colonias de bacterias capaces de aligerar nuestro proceso digestivo y de provocar heces m√°s blandas.

El kéfir, otro producto lácteo fermentado, contribuye a la restauración y el equilibrio de la flora intestinal, fundamental en las funciones que cumple los intestinos en el procesamiento y absorción de la materia nutritiva.

Es recomendable el consumo de derivados l√°cteos en casos en los que:

  • Despu√©s de haber estado sometidos a tratamientos con antibi√≥ticos, ya que estos matan parte de las bacterias presentes en la flora intestinal.
  • Se alternan de manera inexplicable per√≠odos de estre√Īimiento con otros de diarrea.
  • Se sufre de colon irritable.

En cualquier caso, siempre será el consejo médico la mejor guía para mantenernos saludables.

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