Cómo ablandar las uñas de los pies

En el cuerpo humano, nada sobra y nada falta; ni siquiera el apéndice, parte del sistema digestivo que hasta hace muy poco se consideraba un elemento vestigial sin función alguna.

Sin embargo, en ocasiones actuamos en contra de nuestra propia naturaleza, desprendiéndonos o descuidando órganos que cumplen actividades vitales y de protección del organismo.

El cabello, el vello (corporal, facial o púbico), las cejas, las pestañas y las uñas, tienen algo en común: están hechos de queratina; su grosor dependerá de la cantidad de esta sustancia que forme parte de su estructura.

Factores ambientales, la edad o alteraciones de la salud, pueden ocasionar variaciones en el espesor de todos ellos, constituyéndose ocasionalmente en indicadores de ciertas enfermedades que requieres atención médica.

Las uñas de los pies pueden hacerse más gruesas por cualquiera de los factores mencionados; no obstante, cabe destacar que las causadas por la influencia de hongos y bacterias son las afecciones más comunes.

Cómo ablandar las uñas engrosadas

Es necesario saber cómo ablandar las uñas de los pies, sobre todo cuando han engrosado y endurecido fuera de lo normal; ello, en función de la comodidad, de la salud y de la estética.

Las uñas de grosor anormal resultan desagradables a la vista; además, pueden ocasionar incomodidad al caminar e influir en deformaciones de segmentos de los miembros inferiores.

Es posible ablandar las uñas de los pies con la aplicación de procedimientos caseros; al hacerlo se las podrá recortar con mayor facilidad y sin riesgo de ocasionar accidentalmente heridas en la piel del dedo donde se hace el corte.

Durante el baño o la ducha diaria las uñas de los pies tienden a ablandarse, lo que hace muy oportuno su recorte y cuidado.

Nunca es recomendable cortar las uñas de los pies antes de la higiene corporal, dada la posibilidad de contraer infecciones por microorganismos presentes en el suelo del cuarto de baño.

Remojar para ablandar

Una forma bastante efectiva de ablandar las uñas endurecidas es someter los pies a remojos durante un período determinado de tiempo, en una combinación de agua, aceites y otras sustancias apropiadas.

Se puede optar por:

  • Llenar un recipiente con agua tibia suficiente para cubrir los pies hasta la altura de los tobillos.
  • Se añaden al agua algunas gotas del aceite usado para el cuidado de la piel de los bebés.
  • Se mantienen los pies sumergidos en la mezcla de agua y aceite por 15 minutos; tiempo suficiente para que las uñas se ablanden y puedan ser cortadas con mayor facilidad.

La combinación de agua y aceite, además de humectar y suavizar las uñas, brinda el beneficio adicional de actuar también sobre la piel de los pies y sobre cualquier dureza que haya en ellos, facilitando la eliminación de estas últimas.

Variantes de este remojo de los pies lo constituye la preparación del agua tibia con sustancias como vinagre, sal gruesa, sales de baño, alcohol, jabón neutro o bicarbonato de sodio.

Es común ablandar las uñas de los pies con una combinación de bicarbonato, sal y vinagre. Al agua templada se añaden estas sustancias y se mantienen los pies inmersos en la mezcla durante una hora.

La acción de esta combinación agregará relajación a los pies, además de propiciar el ablandamiento de las uñas endurecidas y de cualquier dureza o callosidad presente en el pie.

Prevenir la dureza de las uñas

Es mejor prevenir el engrosamiento y la dureza de las uñas de los pies antes que tener que combatirlas. Para ello es preciso actuar contra las causas y elementos que las generan.

El engrosamiento de las uñas se produce con mayor regularidad en personas ancianas que en personas jóvenes. Esto es algo contra lo que no hay remedio posible.

Otro factor que tampoco puede ser cambiado es el genético. Familias enteras y a diversas edades, sufren de esta alteración en la conformación de sus uñas, tanto de las manos como de los pies.

Una de las enfermedades que puede incidir significativamente en el grosor de las uñas de los pies es la onicomicosis, infección de las uñas causada por hongos, considerándosela la responsable de más de la mitad de estas alteraciones.

La higiene diaria de los pies y la medicación adecuada pueden combatir la onicomicosis; también hay que tomar en consideración las condiciones sanitarias del ambiente en el que realizamos nuestra higiene corporal.

Traumatismos continuos sobre los dedos pueden convertirse en causantes del engrosamiento irregular de la uñas de los pies; por ejemplo, en la práctica de ejercicios y deportes que implican largas caminatas, trotar o correr.

En estos casos, es importante elegir el calzado apropiado, con suficiente amortiguación y de buen ajuste a la extremidad, tomando en consideración que al dar el paso, la primera parte del pie que hace contacto con el suelo es la punta de los dedos.

Algunas enfermedades, como la artritis, se constituyen en causantes de la alteración de la forma de los pies, pudiendo dar como consecuencia uñas más gruesas y duras de lo normal.

Los pies son quizás las partes de nuestro cuerpo que menos tendemos a cuidar, olvidándonos que tienen la muy importante función de sostener todo el peso de nuestro cuerpo en todo momento.

Algunos mimos aplicables a los pies, que influyen en la prevención de la dureza de las uñas, consisten en hidratarlos regularmente con productos caseros o con fórmulas comerciales.

Junto a la hidratación, conviene aplicar masajes que estimulen la circulación sanguínea y la irrigación completa de la extremidad, evitando con ello malformaciones en cualquiera de las partes del pie, incluidas las uñas.

Acudir al especialista: la mejor idea

Nunca está demás el consejo de un especialista; en este caso, el podólogo. Sus conocimientos médicos le permiten tratar las enfermedades y alteraciones del pie en base a estudios y diagnósticos previos de la situación.

Algunas personas confían problemas como el engrosamiento de las uñas a pedicuristas; no obstante, debe considerarse el hecho de que estos profesionales carecen de los conocimientos científicos del podólogo.

El pedicurista cobra importancia en la medida en que es la persona idónea a quien recurrir para el mantenimiento de los pies y la prevención de anomalías como el endurecimiento de las uñas. Pero es el médico quien tiene la última palabra.

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