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Trucos para Ablandar QUESO muy Duro

TRUCOS PARA ABLANDAR QUESO MUY DURO

La historia del origen del queso se pierde entre el mito y la leyenda. Nadie sabe a ciencia cierta cuándo y dónde tuvo su nacimiento este maravilloso alimento derivado de la leche.

Cuenta un mito griego, que cierto dios enamorado de una campesina quiso atraerse su amor y sus favores dándole algo que era de consumo exclusivo de las deidades del Olimpo: un trozo de queso y el secreto de su elaboración.

De acuerdo con una leyenda árabe, un pastor al intentar tomar la leche que había guardado en un odre hecho de estómago de oveja, se percató de que esta se había solidificado, descubriendo así la forma de elaborar el queso.

queso muy duro cortado

Sea cual sea su origen, el queso hace mucho que forma parte de la dieta del hombre, en diferentes presentaciones; unas más blandas que otras. Pero el tiempo y ciertas condiciones provocan que este alimento se vuelva muy duro.

El refrigerador, enemigo de la frescura del queso

Un queso que vegeta un largo período en el refrigerador está sometido a un ambiente frío y seco, condiciones que en nada favorecen la conservación de su frescura; al contrario, se torna áspero y tiende a agrietarse

Remojarlo o calentarlo pueden ser dos de los métodos más apropiados cuando lo que se quiere es que el queso recupere sus cualidades naturales después de haber pasado mucho tiempo guardado en la nevera.

Cuando el queso pierde humedad, se hace dificultoso su consumo, por no decir imposible. Pero en estos casos, no todo está perdido; solo basta con recurrir a ciertos trucos para ablandarlo.

Los trucos para ablandar el queso, aun cuando esté muy duro, pasan por el uso de técnicas sencillas que forman parte de la cultura popular y que se han transmitido de generación en generación.

Cómo ablandar queso muy duro

No todos los quesos son iguales; por lo que no siempre van a ser efectivas o  van dar los mismos resultados las estrategias que adoptemos para rejuvenecer un queso duro y marchito.

Cuando el queso se ha tornado seco, agrietado y muy duro, para volverlo suave y comestible es conveniente poner en práctica los siguientes correctivos:

  1. Calentar el queso en un horno de microondas 
  • No podemos aspirar ablandar el queso en este artefacto si su tamaño es desproporcionado. En todo caso, lo cortamos en trozos que quepan en la bandeja del horno.
  • Una vez troceado, se lleva cada pedazo al horno durante unos 10 segundos
  • Si queremos un queso más suave, repetimos la acción de calentarlo durante 10 segundos más.
  1. Calentar el queso en baño de María
  • Esta es otra forma de usar el calor para darle nueva vida a un queso que ha perdido toda esperanza de ser degustado.
  • Llenamos una olla con agua y la llevamos a la estufa.
  • El queso lo introducimos en un  recipiente de menor tamaño y lo metemos en la olla con agua, cuidando que el nivel de esta no alcance el borde del  recipiente con el queso, aun cuando esté hirviendo.
  • Esperamos a que el agua hierva
  • Luego de transcurridos unos minutos después de que el agua comenzó a hervir, vamos probando el queso para verificar que alcance la textura que deseamos.
  • Retiramos los recipientes de fuego una vez que estemos satisfechos con los resultados.
  1. Poner el queso muy duro en agua caliente
  • Se diferencia esta técnica del baño de María en que el queso estará en contacto directo con el agua.
  • Calentamos una porción de agua en una olla.
  • Una vez que el agua hierva, colocamos el queso dentro de la olla, procurando que quede totalmente cubierto por el líquido caliente.
  • Esperamos unos 30 minutos y tanteamos la textura de nuestro queso.
  • Si ha alcanzado la suavidad que deseamos para consumirlo, lo retiramos del agua y lo dejamos enfriar antes de guardarlo en la nevera (si no lo vamos a consumir de inmediato).
  1. Dejar el queso endurecido en un sitio fresco y oscuro
  • Es una opción bastante viable, aunque hay que considerar el tipo de queso endurecido que se quiere ablandar con este método.
  • En estas condiciones, el queso puede llegar a pudrirse o a crear moho; por lo que debemos monitorearlo regularmente.
  • Es posible que esta estrategia no llegue a ser tan efectiva como las que se han descrito antes.
  1. Otras formas de ablandar un queso muy duro tienen que ver con el uso de leche o vino blanco, técnicas con las que se puede llegar devolver frescura a un trozo de queso que la ha perdido.
  2. En cuanto al uso de la leche, hay dos maneras de usarla: fría o caliente. En el primero de los casos, se procede de la forma siguiente:
  • Se trocea el queso, en caso de que sea muy grande la porción a ablandar.
  • En un bol o en una taza se vierte leche fría o a temperatura ambiente.
  • Se colocan los trozos de queso en la taza con leche, cuidando que queden cubiertos por el líquido.
  • Se lleva el queso a la nevera y se deja allí por unas 24 horas.
  • De ser necesario, se puede dejar por más tiempo y se obtendrá un queso más tierno.

Si nos decantamos por ablandar el queso en leche caliente, tenemos que:

  • Poner el queso ya troceado en un envase con leche.
  • Llevarlo al fuego hasta que la leche rompa a hervir
  • Una vez que la leche ha hervido, se saca el queso y se le quita los restos de leche con un paño limpio.
  • Se deja enfriar antes de consumir.

Para ablandar el queso con vino blanco, atendemos a las siguientes indicaciones:

  • Tomamos una servilleta de papel o una toalla y la empapamos en vino blanco.
  • Envolvemos el trozo de queso con la toalla o la servilleta empapada en vino.
  • Introducimos el queso envuelto en una bolsa o recipiente hermético y lo llevamos a la nevera el tiempo que sea necesario para lograr ablandarlo.

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